Esta semana el Gobierno Nacional expidió la Circular Externa 10 de 2026, firmada por el director del DAPRE, Carlos Ríos.

Establece que las entidades de la Rama Ejecutiva del orden nacional no podrán usar recursos públicos para fiestas, banquetes, agasajos ni decoraciones de fin de año.

Tampoco podrán abrir contratos, convenios ni órdenes de compra cuyo único propósito sea la celebración: alimentación, bebidas, alquiler de espacios, logística, montajes o espectáculos. Y la participación de los servidores debe ser voluntaria, sin cuotas obligatorias.

Me alegra esta decisión, y mis razones son sencillas.

Primero, porque el dinero público tiene dueño: los contribuyentes. Cada peso está destinado a que las entidades cumplan sus funciones, y una cena de fin de año no figura entre ellas. Quien quiera brindar con sus compañeros puede hacerlo, pero con su propio bolsillo.

Segundo, porque en estos momentos el gasto no es procedente. Colombia atraviesa la reconstrucción tras el terremoto de agosto y las finanzas del Estado tienen prioridades urgentes. Cuando hay hospitales, escuelas y vías por levantar, un banquete institucional con cargo al presupuesto no tiene cómo justificarse.

Tercero, porque todos conocemos la realidad. En algunas instituciones la celebración no se limita a una cena de Navidad: se prolonga con licor y parranda, y hasta se convierte en una jornada que paga el contribuyente. Eso no es integración ni es protocolo. Es un uso indebido de los recursos de todos.

Cuarto, porque la medida es sensata. La circular no prohíbe reunirse ni celebrar. Permite las actividades que no comprometan recursos públicos ni afecten el servicio al ciudadano. Lo que pide es voluntad, criterio y control en el gasto.

Desde el protocolo lo digo con convicción: la buena anfitrionía no se mide por el tamaño del banquete. Se mide por la coherencia entre lo que una institución dice y lo que hace. Una entidad que pide austeridad a la ciudadanía y se sirve un festín con plata de todos pierde autoridad moral.

Ojalá esta directriz se cumpla y se vigile con rigor, y que las demás ramas del poder y las entidades territoriales tomen nota del ejemplo.

Sin protocolo, hay caos

Gestión protocolaria estratégica

https://www.elpais.com.co/colombia/gobierno-restringe-el-uso-de-los-recursos-publicos-para-celebraciones-de-navidad-esto-dice-la-norma-0347.html

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