Durante la instalación del Foro Afro Colombianidade paz y posconflictos.

Se observa el logosímbolo creado por la Alta Consejería para las Comunicaciones de la Presidencia de la República, a la derecha del backing, mirando de frente: la palabra del programa – Afros-  es más grande que el escudo (bueno, supongo que es el escudo de Colombia por pura sospecha) y el nombre de Colombia ni se ve.  Esto no es lo correcto, por simple sentido común. 

Por querer convertir el escudo de Colombia en un logosímbolo de marca de este gobierno, se ha llegado a desvirtuar el verdadero sentido de un símbolo patrio.  ¿Para qué tanta retícula, tanto estudio, tanta gráfica si el resultado ha sido desorden?

A propósito, cada que repaso el Manual de Identidad Visual llego a esta conclusión: ¡Con razón los resultados!

Los publicistas deben partir de una base:  El Estado permanece, el gobierno es pasajero.  Es decir, el Estado es Colombia; el gobierno es el actual, el del señor Juan Manuel Santos Calderón.

El párrafo al que me refiero dice: «El sistema gráfico que se desarrolla a continuación, encierra una serie de pasos a tener en cuenta cada vez que se vaya a crear una gráfica, de manera que siempre que tengamos en nuestras manos una pieza del gobierno de la República de Colombia, se entienda como parte de un todo más amplio, donde cada unidad corresponde a mismo lenguaje visual extendido y unificado».

Tal vez el autor hace referencia al escudo, pero  el escudo no es una pieza que le pertenezca al gobierno, sino al Estado.  Claro que si hace referencia al logosímbolo, pues sí, le pertenece a este gobierno y terminará de igual manera. Por eso mi insistencia en el error e irrespeto que se ha cometido con la intervención del escudo volviéndolo logosímbolo.