
22 de septiembre de 1964. El general Charles de Gaulle, presidente de Francia, llega a Bogotá en visita oficial y el presidente Guillermo León Valencia le ofrece un banquete en el Palacio de San Carlos.
Es un acto de máxima solemnidad, con la bandera de Francia en el salón y la mirada de toda la comitiva puesta en el anfitrión.
Llega el momento del brindis. Según relatan las crónicas, Valencia levantó la copa y dijo: «Acompañadme a brindar esta copa por el futuro y la grandeza de España, por la salud y la ventura del general De Gaulle y su ilustre comitiva».
Era un banquete en honor de Francia, y el brindis salió por España. Este error de protocolo en un brindis es uno de los más recordados de la historia diplomática colombiana.
Lo que enseña el caso
No se trata de juzgar al presidente. A cualquiera le puede pasar con una copa en alto, una sala llena y un invitado de honor esperando. Precisamente por eso el protocolo no deja el brindis a la memoria del momento: el texto se escribe, se revisa y se lee.
Un brindis dura menos de un minuto, pero es de lo que más se escucha y se recuerda de una cena oficial. Una palabra equivocada, el nombre de un país o de un invitado, se oye en toda la sala y queda en la crónica.
Cómo se evita
- Escribir el brindis en una tarjeta, con el país y el invitado.
- Que el equipo de protocolo revise el texto antes del acto.
- Leerlo tal como está escrito, sin improvisar.
En protocolo, lo que no se escribe se deja al azar.
Foto: El País
Sin protocolo, hay caos
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