La posesión de un presidente de la república no termina con el juramento ni con la imposición de la banda presidencial. Cuando el nuevo mandatario se encuentra con la Fuerza Pública comienza otro momento solemne, regido por un ceremonial particular, en el que cada movimiento, cada honor y cada símbolo tienen un significado.
El 7 de agosto de 2026, en Cali, el presidente Abelardo de la Espriella participó en la ceremonia de honores militares y reconocimiento de tropas después de su posesión.
Más allá de las opiniones que han surgido alrededor de algunos de sus gestos, resulta interesante observar la ceremonia paso a paso y confrontarla con las normas que regulan el ceremonial militar colombiano.
Para hacerlo, conviene separar cuatro aspectos: la autoridad constitucional, el ceremonial militar, el simbolismo político y la conducta observada.
La llegada y la presentación de los mandos
La ceremonia comienza con la llegada del presidente y la presentación de los mandos militares.
No se trata simplemente de un recibimiento protocolario. En una ceremonia militar, la presentación permite establecer formalmente quiénes son los oficiales que participan en el acto y reconoce la autoridad ante la cual se desarrolla la ceremonia.

Pantallazo de Teleantioquia tomado por la autora

Los honores al presidente
Una vez efectuadas las presentaciones, las tropas se encuentran formadas para rendir los honores correspondientes al presidente de la república.
El Reglamento de Ceremonial Militar FF.MM. 3-10 establece una secuencia precisa para estos honores: intervienen la formación militar, las armas, la bandera de guerra y la banda, de acuerdo con el ceremonial establecido.
El presidente recibe los honores.
Esta precisión es importante porque permite diferenciar este momento de los que vienen después. No estamos todavía ante la revista de tropas.

En la transmisión, este momento es anunciado expresamente como “honores al señor Presidente de la República”.
El himno nacional
Dentro de esta secuencia se interpreta el himno nacional.
En el ceremonial militar los símbolos patrios tienen un tratamiento específico y su presencia determina también la conducta que deben observar quienes participan en la ceremonia.
La revista continúa: ahora en vehículo
Después del recorrido a pie, el presidente continúa la revista en vehículo.
Concluidos los honores iniciales, comienza la revista de tropas.
Aquí cambia la dinámica del acto. El presidente pasa frente a las diferentes unidades que integran la formación.
La revista permite al jefe del Estado encontrarse directamente con las tropas y constituye uno de los momentos más representativos de su relación institucional con la Fuerza Pública.



La bandera de guerra
La revista continúa hasta llegar frente a la bandera de guerra.
Aquí el ceremonial adquiere un significado especial.
La bandera de guerra no es un elemento decorativo. Es un símbolo militar sometido a un tratamiento ceremonial específico.
El Reglamento de Ceremonial Militar establece que, al llegar frente a la bandera de guerra, el jefe del Estado hace una venia de saludo al símbolo patrio.
Y esto resulta particularmente interesante al revisar las imágenes de la ceremonia.

Ese pequeño movimiento que podría pasar inadvertido tiene, por tanto, una explicación dentro del ceremonial: la venia ante el símbolo patrio está expresamente contemplada por el Reglamento.
Esta es una de esas ocasiones en que una fotografía permite descubrir algo que, sin conocer el protocolo, podría parecer simplemente un movimiento corporal.

¿Qué significa el saludo militar del presidente?
Aquí conviene comenzar por una precisión fundamental.
La Constitución establece que corresponde al presidente dirigir la Fuerza Pública y disponer de ella como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de la República.
Pero que el presidente sea Comandante Supremo no significa automáticamente que la Constitución le ordene ejecutar el saludo militar.
Una cosa es la autoridad constitucional y otra las reglas del ceremonial militar.
El libro Protocolo, Ceremonial y Etiqueta, del capitán Rogelio Ernesto Echeverry, explica que el saludo constituye una manifestación exterior de cortesía y respeto dentro de la organización militar y señala expresamente que el personal de las Fuerzas Militares saluda al presidente de la república.
El Reglamento de Ceremonial Militar, por su parte, establece expresamente la conducta del jefe del Estado frente a la bandera de guerra: la venia de saludo al símbolo patrio.
Hasta este punto, no hemos encontrado en el Reglamento una disposición que establezca expresamente que el presidente deba responder los honores mediante un saludo militar prolongado.
Tampoco hemos encontrado una disposición que expresamente le prohíba realizarlo.
Por eso, más que emitir un juicio apresurado, vale la pena observar el gesto dentro de su contexto.
Cuatro maneras de mirar un mismo gesto
Autoridad constitucional
El presidente es el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas. Esta es una atribución constitucional.
Ceremonial militar
La ceremonia tiene reglas propias: los militares rinden honores al presidente, se realiza la revista de tropas y el jefe del Estado hace una venia ante la bandera de guerra.
Simbolismo político
El saludo militar ya había formado parte de la imagen pública de Abelardo de la Espriella durante su campaña. Su utilización durante la ceremonia puede leerse, por tanto, también como una continuidad de esa simbología y de su mensaje de cercanía con la Fuerza Pública.
Conducta observada
Lo que sí podemos constatar directamente es que el presidente mantuvo durante un tiempo prolongado la mano en posición de saludo militar, tanto durante el recorrido a pie como en otros momentos de la ceremonia.

Una reflexión final
El protocolo no consiste solamente en saber qué hacer.
Consiste también en comprender por qué se hace, quién lo hace, ante quién y en qué momento.
En una ceremonia militar, un gesto aparentemente sencillo puede tener un significado mucho más profundo: puede expresar autoridad, respeto, pertenencia, subordinación, reconocimiento o simplemente una decisión simbólica de quien participa en el acto.
Por eso, observar una ceremonia como la del 7 de agosto exige algo más que mirar las imágenes.
Exige conocer el ceremonial que la sustenta.
Y quizá esa sea precisamente la enseñanza que deja esta ceremonia: los símbolos adquieren su verdadero significado cuando conocemos las reglas que los acompañan.
Fuentes y referencias
- Constitución Política de Colombia de 1991, artículo 189, numeral 3.
- Fuerzas Militares de Colombia, Comando General. Reglamento de Ceremonial Militar FF.MM. 3-10. Tercera Edición. 1999. Disposición No. 009 del 5 de mayo de 1999.
- Echeverry, Rogelio Ernesto. Protocolo, Ceremonial y Etiqueta. Consulta de ejemplar físico, p. 101, “Saludo y presentación”.
- Ley 1862 de 2017, Código Disciplinario Militar.
- Ejército Nacional de Colombia. Boletín 017 – Saludo militar a la Bandera Nacional, 2023.
- Registro audiovisual de la ceremonia del 7 de agosto de 2026.
- Teleantioquia, material audiovisual consultado para la observación y selección de imágenes.
Fotografías: registro propio y capturas de material audiovisual de la ceremonia, con fuentes identificadas en las referencias.


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