En la última revista de Protocolo (España) aparece esta información que considero de gran interés para los lectores. Su autor es el señor Alfredo Rodríguez:
«El Gobierno cubano ha resuelto que la típica guayabera vista a partir de ahora a sus funcionarios en todos los actos diplomáticos oficiales de la isla, donde en los últimos años ha resurgido el uso y comercio de esa camisa, a la que se ha dedicado hasta la sala de un museo.
Con sus tejidos frescos, amplios bolsillos, bordados o pliegues frontales, la guayabera será a partir de ahora el uniforme del cuerpo diplomático y de otros funcionarios por disposición del Ministerio de Relaciones Exteriores, en un nuevo giro de tuerca en la historia de esa prenda.
La camisa, que lo mismo han lucido presidentes que cubanos de a pie, es un icono del vestir en la isla y es considerada «prenda nacional» junto a la llamada «bata cubana».
«La guayabera ha estado vinculada durante mucho tiempo a la historia de nuestro país y constituye una de las más auténticas y legítimas expresiones de cubanía, habiendo sido llevada con orgullo y satisfacción por todos los segmentos de nuestra población», indica la resolución publicada en la Gaceta Oficial de Cuba.
La disposición reivindica nuevamente a la guayabera tras un polémico transcurrir en el último siglo, en el que entró y salió de la moda, fue tildada por unos de elegante y por otros de aburrida, y hasta se vio envuelta en política.
Según ha recogido en varios artículos Ciro Bianchi, periodista y promotor del proyecto socio-cultural «La Guayabera», en la década de los cuarenta el entonces presidente Ramón Grau San Martín introdujo esa prenda en el Palacio Presidencial, seis décadas antes de que el actual Gobierno del general Raúl Castro haya decidido rescatar la oficialidad de la camisa.
Pero el mayor golpe de efecto protagonizado por la guayabera en el escenario político lo dio el ex presidente Fidel Castro en 1994, durante la IV Cumbre Iberoamericana en Cartagena, Colombia, con un modelo blanco de mangas largas que sustituyó por primera vez desde 1959 a su uniforme verde olivo en un acto oficial.
Aquella camisa es quizás la pieza más importante que hoy tiene la colección de guayaberas del Museo Provincial de Sancti Spíritus, ciudad ubicada a 350 kilómetros al sureste de La Habana y donde presuntamente surgió esa prenda.
La colección, que forma parte del proyecto «La Guayabera», reúne decenas de camisas que han pertenecido a personalidades como los escritores Gabriel García Márquez y Miguel Ángel Asturias, el general Raúl Castro y el presidente venezolano, Hugo Chávez.
El director del museo, Carlos Figueroa, dijo a Efe que el proyecto surgió en 2007 con el pretexto inicial de revitalizar la tradición de la «guayabera» en Cuba y en Sancti Spíritus, donde incluso existe la costumbre local de celebrar el «Día de la Guayabera» cada 25 de julio.
Figueroa explicó que han intentado promover en la Asamblea Nacional la iniciativa de establecer un día nacional para la guayabera.
Por su parte, Bianchi asegura que si bien no hay documentos que avalen el origen de la guayabera en la provincia de Sancti Spíritus, tampoco hay datos en contra de esta versión, ni ninguna otra región cubana ha disputado la paternidad de la prenda.
El periodista ha refutado varios «mitos» por sus errores e inexactitudes, como que la camisa fue usada por los «mambises» cubanos en las guerras de independencia contra España, que surgió en 1709, o que era la prenda habitual de los guajiros del siglo XIX.
Según su versión, el primer testimonio gráfico que existe de la camisa es de 1906 y, aunque tampoco hay registro histórico, se cree que fue a mediados de los años treinta cuando un presidente le concedió la condición de «prenda nacional».
Tras el triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro en 1959, la guayabera transitó diferentes etapas: pasó del olvido total a ser vista como traje de gastronómicos y burócratas, y luego reapareció como una pieza de lujo, con precios que limitaron su comercio al circuito turístico y en divisas.
Algunos textos de Bianchi indican que siempre fue «cara», sobre todo por su tradicional tejido de hilo puro. En ese sentido no ha habido grandes cambios en la Cuba actual.
En la mayoría de los comercios de la capital cubana donde se puede encontrar esta prenda el precio de una guayabera oscila entre 13 y más de 100 dólares, en un país donde el salario promedio mensual es de 408 pesos (17 dólares).
Entre las guayaberas más populares de La Habana están las confeccionadas por artesanas y bordadoras del centro histórico de la ciudad, y las que comercializa desde 2007 la empresa Lauros S.A dentro de la línea de ropa «Compay Segundo», que toma el nombre del famoso músico del grupo «Buena Vista Social Club».
Los vendedores, compradores, el Gobierno y los «activistas» de la guayabera parecen coincidir en lo mismo: es elegante, clásica, cómoda y perfecta para usar en el trópico.
Por lo pronto, ha quedado dispuesto que los funcionarios hombres lleven la «guayabera masculina» con mangas largas y el diseño habitual en tejidos de color blanco.
Las mujeres usarán la versión femenina con modelos tipo camisera en diversos colores, aunque el reglamento no precisa si habrá cabida para las «guayaberas minifalda» que se venden también en varias tiendas del país.«
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